
En estos grandes lugares (también denominados "ramadas") uno puede ir a bailar, emborracharse, buscar novia, tirarse en el suelo hasta el otro día, bailar, bailar, conocer gente, bailar y bailar. Gracias a la normativa de no fumar en lugares públicos, ya no encontrarás gente ociosa fumando 24 cajetillas en una hora. Tal vez encuentres a adolescentes viendo a las chiquillas y sus trajes o en una silla sentados haciendo nada y tomando Coca-Cola o comiendo empanadas.
Para los que cuidan su economía, existe la opción de la cocinería, que consiste en lo mismo que una fonda pero sin orquesta y sin baile. Sólo se paga el copete y la comida, siendo una buena alternativa para emborracharse a precios módicos.
Las fondas a su vez son la principal fuente de imágenes de los canales de televisión que no pueden resistir el fetiche visual de un par de viejos tirados sobre la mesa o el ebrio que se resiste a dejar de bailar cuando ya han concluido los festejos
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